| Tomado de: https://www.unfpa.org/es/data/sowmy/PE |
"Necesitamos una agenda por la autonomía de la profesión. La autonomía de las y los obstetras es y debe ser nuestro mayor anhelo, alcanzarla nos permitirá obtener todo..."
Lo implícito en política no
incluye las acciones que esperan los actores políticos, o de
cualquier otro agente, que nosotros y las personas en general percibamos,
comprendamos y menos que aceptemos como hechos, puesto que son valiosos, pero
no suficientes, en parte porque no son acciones explícitas.
Por eso reconocemos la
inmensurable labor que las autoridades gremiales realizan en pro de la
Obstetricia, todas estas a través de los consejos descentralizados, sesiones de
trabajo, conferencias, capacitaciones semanales y muchas otras actividades, de
ello no hay duda. Sin embargo, necesitamos más, necesitamos acción explícita.
No sólo porque les corresponde,
por ser obligaciones asumidas al ser electas, sino y más importante porque el
objeto de su quehacer, son las y los obstetras, el núcleo vital de
la profesión, por ello lo hecho hasta ahora es insuficiente.
Se necesita recuperar y ampliar
progresivamente nuestra independencia para ejercer la profesión, con dignidad,
sin carencias y sin temores; contar con capacidades para ser proveedores
idóneos de servicios de salud; alcanzar empleos decentes con adecuada
remuneración, oportunidades de crecimiento, seguros y con protección social,
sin que se ponga en duda nuestra capacidad resolutiva, libres de coacción y
amenazas.
Necesitamos una agenda por la autonomía
de la profesión. La autonomía de las y los obstetras es y debe ser nuestro
mayor anhelo, alcanzarla nos permitirá obtener todo, de lo contrario
terminaremos disputando las migajas que caen de la mesa, las cuales que no
tiene el mismo valor citado en el libro de Mateo (Mt 15,21-18), peor aún podemos ser reducidas en
los servicios hospitalarios a espacios similares a los antiguos guetos.
Aun así, depositemos confianza en
los cambios venideros, trabajemos para cada obstetra de Lima y del País.
Para
las obstetras serumistas: seguridad. Para las obstetras en formación: mejoras
en el internado. Para las egresadas: programas de titulación. Para las obstetras
sin empleo: más oportunidades. Después de todo qué les ofrecemos a la próxima
generación, si para el año 2030 el número de embarazos se reducirá en 20% y la
cantidad de profesionales se duplicará a un ritmo tal que para el año 2030 (https://www.unfpa.org/es/data/sowmy/PE) las
necesidades de atención materna estarán satisfecha, sin posibilidad para dar
cabida a más profesionales.
Una de las respuestas es clara: versatilidad
en los servicios que prestamos.
Hacia las mujeres que envejecen sin enfermedad
con salud sexual a lo largo de toda la vida, hacia las adolescentes con servicios
reproductivos adecuados, para las
mujeres que ejercerán libres su derecho a la maternidad servicios que vayan más allá de la consulta, tales como los outfits
o maternal dress (ropa de maternidad), coaching materno (acompañamiento), los fitness
centers postparto, o home cares (cuidados domiciliarios), además de nuevas y
mejores experiencias durante la maternidad (customer experiences management),
junto a estos progresos necesitaremos más docentes, investigadoras, gerentas
para conducir estos negocios y policy-making midwives para impulsar los
cambios.
Sin olvidar a las obstetras sub
empleadas, o violentadas en los centros de trabajo, directamente por su entorno
o institucionalmente por el Estado mediante legislaciones (normas), políticas y prácticas
cotidianas que estigmatizan y discriminan.
Empecemos extendiendo una
invitación para sumarnos a estos desafíos, intercambiando información útil, promoviendo
el debate y consensos, encuentros locales y nacionales para compartir el sueño
de un futuro promisorio donde no solo vivamos bien sino mejor.