"... Es necesario identificar los productos farmacéuticos que puedan ser expendidos desde los consultorios y dotar de más autonomía a las obstetras para la provisión de anticonceptivos de larga duración"
Cuando revisamos el reporte publicado por la UNFPA Perú titulado "El Impacto del COVID-19 sobre el Uso de Anticonceptivos" (https://cutt.ly/xaFugEL), notamos la magnitud de las restricciones en el ámbito de los derechos sexuales y reproductivos que la Pandemia viene profundizando.
La determinación de la libre maternidad y el acceso a servicios de salud incluida la dotación de anticonceptivos son manifestación de los derechos reproductivos, y este debe ser protegido por el Estado (https://cutt.ly/5swWqq2), sin embargo el Gobierno vulnera este derecho, por defecto y por exceso.
Defectos
El COVID-19 no discrimina entre hombres y mujeres, pero el Gobierno sí, al promulgar y mantener regulaciones implícitas para dejar de atender a unos y "priorizar" a otros. En esa discriminación se niega el acceso a servicios de salud reproductiva, no para los que ya tienen o tienen algo, sino para los que tiene demasiado poco y aquellos sin nada.
Contradictoriamente se han cerrado y restringido más los accesos a la red de establecimientos de atención primaria, y en los niveles de decisión no se incluyen a las mujeres adecuadamente representadas, dentro de ellas a las representaciones de las profesiones de salud colectivamente femeninas, no están las enfermeras ni las obstetras, sólo médicos.
En el Perú, los anticonceptivos se adquieren principalmente por dos vías: 39.0% en boticas (pagando) y 52.3% en servicios de salud públicos. Los que más se usan son aquellos de corta duración 61.4% (píldoras, condones, inyectables), es decir aquellos que requieren provisión continua, frente al 3.3% de larga duración (DIU, Implante).

Citamos algunos problemas agregados: La fuerza laboral mayoritaria de los establecimientos de salud esta compuesta por obstetras, con factores de riesgos (edad, embarazo, enfermedades crónicas); y la cadena de suministros de anticonceptivos así como de otros medicamentos se encuentra interrumpida y no es oportuna.
Con ello se afectan, principalmente a las mujeres, aquellas que usan anticonceptivos cuyo grupo etareo se ubica entre los 15 y 49 años, aquellas casadas o en algún tipo de unión, y aquellas fuera de algún tipo de unión (madres solteras), al 2020 este grupo alcanzan los 10,288.093 millones de peruanas.

Citamos algunos problemas agregados: La fuerza laboral mayoritaria de los establecimientos de salud esta compuesta por obstetras, con factores de riesgos (edad, embarazo, enfermedades crónicas); y la cadena de suministros de anticonceptivos así como de otros medicamentos se encuentra interrumpida y no es oportuna.
Con ello se afectan, principalmente a las mujeres, aquellas que usan anticonceptivos cuyo grupo etareo se ubica entre los 15 y 49 años, aquellas casadas o en algún tipo de unión, y aquellas fuera de algún tipo de unión (madres solteras), al 2020 este grupo alcanzan los 10,288.093 millones de peruanas.
Excesos
Debido al COVID-19, más exactamente debida a las medidas desplegadas por el Gobierno, miles de mujeres dejaron y dejaran de usar anticonceptivos; siendo un factor importante la vía de adquisición; por un lado cerca de 62.667 mujeres que las compran en las boticas no podrán por su empobrecimiento, es decir 6 de cada 10; y por otro 56.445 mujeres usuarios de los establecimientos públicos debida a las restricciones restricciones en estos servicios, es decir 4 de cada 10. Si sumamos ambas 119.111 mujeres dejarían de usar anticonceptivos (Fuente: UNFPA 2020, disponible en URL https://cutt.ly/xaFugEL)
Consecuencias
Esta realidad impacta sobre las salud materna y neonatal: Se estiman al termino del 2020, un total de 15.544 embarazos no intencionados, 7.146 abortos, 27 muertes maternas y 357 muertes neonatales (Fuente: UNFPA 2020, disponible en URL https://cutt.ly/xaFugEL).
La oportunidad
Frente a ello, las/los obstetras pueden y deben:
Debido al COVID-19, más exactamente debida a las medidas desplegadas por el Gobierno, miles de mujeres dejaron y dejaran de usar anticonceptivos; siendo un factor importante la vía de adquisición; por un lado cerca de 62.667 mujeres que las compran en las boticas no podrán por su empobrecimiento, es decir 6 de cada 10; y por otro 56.445 mujeres usuarios de los establecimientos públicos debida a las restricciones restricciones en estos servicios, es decir 4 de cada 10. Si sumamos ambas 119.111 mujeres dejarían de usar anticonceptivos (Fuente: UNFPA 2020, disponible en URL https://cutt.ly/xaFugEL)
Consecuencias
Esta realidad impacta sobre las salud materna y neonatal: Se estiman al termino del 2020, un total de 15.544 embarazos no intencionados, 7.146 abortos, 27 muertes maternas y 357 muertes neonatales (Fuente: UNFPA 2020, disponible en URL https://cutt.ly/xaFugEL).
La oportunidad
Frente a ello, las/los obstetras pueden y deben:
- Exigir, a través de sus sociedades al Ministerio de Salud la garantía de la continuidad de la atención de los servicios de salud reproductiva, con reclutamiento de obstetras jóvenes y abastecimiento adecuado de anticonceptivos.
- Incrementar la oferta de servicios de planificación familiar desde los puntos de atención públicos y privados con servicios de Tele-Salud, a través de esta modalidad los emprendimientos privados son loables, pero ello no soslaya la responsabilidad estatal.
- Es necesario impulsar asocio con organizaciones no gubernamentales y farmacias privadas para aumentar la provisión de anticonceptivos, sobre este punto es necesario revisar la normativa actual de productos farmacéuticos para identificar las categorías de productos que puedan ser expendidos desde los consultorios, así como la normativa de planificación familiar para dotar de más autonomía a las obstetras para la dotación de anticonceptivos de larga duración (implante, otros).
- Por ultimo, es necesario incrementar la participación ciudadana de las mujeres y población general mediante mecanismos de vigilancia de los servicios de salud, especialmente los servicios de salud materna y salud reproductiva.
Colectivo Isidora Martínez
